Agua para un desarrollo sostenible

by Javier Carro

Topics: Expansión, Spanish press

La solución al problema de la‘guerra del agua’sólo pasa,sin perjuicio de soluciones necesarias y alternativas de futuro,por tender puentes con quienes necesitan el preciado oro transparente.

 

H2O. Dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, ésta es la fórmula química y mágica en la que se basa la vida en la Tierra. En nuestro planeta el agua existe en sus tres estados físicos: hielo, agua y vapor, y está presente simultáneamente en la atmósfera, en la hidrosfera, en la corteza de la Tierra y en los organismos vivos, cumpliendo funciones vitales. El primer filósofo, Tales de Mileto, que vivió en el año 600 A.C., creía que el agua era el origen del mundo. En la actualidad, los científicos afirman que la vida surgió en el agua, probablemente en una cuenca protegida de agua de marea, en las costas del mar primigenio.

 

Valor histórico del agua

 El agua siempre ha sido la base en el desarrollo económico y cultural de la Humanidad. Los homínidos, que se convierten en homo-sapiens y hombres-civilizados con el descubrimiento del fuego y la utilización de las herramientas para cazar o pescar, no hubiesen sobrevivido sin el agua. El hombre primitivo huyó de los desiertos áridos y las junglas impenetrables, y se desplazó a través de los océanos, originando así los movimientos de razas entre diversos continentes. Las primeras civilizaciones avanzadas surgieron donde los grandes ríos, el Éufrates y el Tigris, el Nilo, el Indo y el Amarillo, permitiendo al hombre regar sus campos o utilizar sus aguas como proveedoras del “oro transparente”.

El origen de nuestras ciudades o fronteras, también ha venido marcado por el curso de los ríos. Hoy no se podría entender Londres sin su Támesis, París sin el Sena, Nueva York sin el Hudson o Chicago sin el río que le da nombre a la ciudad. España se separa de Portugal por el norte a través del surco del Miño, ciudades peninsulares como Lisboa u Oporto, están regadas por nuestros comunes Tajo y Duero.

Los antepasados beduinos del –recientemente fallecido–Rey Fahd de Arabia, valoraban más el agua que la vida humana.

 

La lucha por el agua es también una vieja contienda entre España y Portugal, y en años de sequía, como el actual, se recrudece

 

Un oasis un pozo tenían y tienen un valor incalculable, especialmente para las tribus nómadas del desierto. Un ejemplo se muestra en el filme “Lawrence de Arabia”, de David Lean, en una escena protagonizada por Omar Shariff y Peter O’Toole, en la que el primero, líder de un clan beduino mata de un disparo al guía –perteneciente a otra tribu beduina– del segundo por beber el agua de su pozo.

Sin llegar a tales extremos, está el panorama en el Levante español, con un controvertido PHN ( Plan Hidrológico Nacional) paralizado y con manifestaciones a favor del citado plan, como las de los pasados meses.

La lucha por el agua es también una vieja contienda entre España y Portugal, y en años de sequía, como el actual, se recrudece. Se pone de manifiesto que el agua no es un bien privativo, sino común, y es necesario que se cumplan los acuerdos establecidos sobre la gestión de los ríos compartidos como el Miño, Duero, Tajo o Guadiana. Sin embargo el río más caudaloso de nuestra geografía es aquel que nace en Reinosa (Cantabria) –el Ebro –, aunque últimamente su caudal no lleva sólo agua sino polémica y luchas territoriales, que lo hacen protagonista de la bautizada como “Guerra del Agua”.

 

Gestionar la escasez

En la España de la posguerra, los diversos gobiernos tecnócratas franquistas basaron gran parte de su política de infraestructuras en la realización de embalses para un país que necesitaba regadíos para su sedienta economía. Elemento característico de nuestro país -especialmente en este año cervantino- es la utilización de los molinos de viento y agua como “factoría productiva y transformadora” de grano, cereales y energía. Posteriormente, los embalses han sido gigantes “vasos” de agua para abastecimiento de nuestras ciudades y recursos de producción eléctrica, aprovechando los saltos de agua.

Pero esos embalses de posguerra están semivacíos, y, con bastante certeza, estamos ante el inicio de un ciclo de sequías que se pueden prolongar varios años debido al cambio climático, por lo que no podemos contar con el agua de la lluvia. España tiene abierta la herida nuevamente, a raíz del controvertido PHN.

El Senado acabó en mayo con la posibilidad de reavivar el trasvase del Ebro, pues la enmienda del PP en apoyo de la infraestructura no prosperó. Paralelamente, Zaragoza ha sido declarada Capital Mundial del Agua hasta 2015. Sin embargo, la España levantina suspira por el agua, en un año especialmente seco y abrasado por la magnitud e intencionalidad de los incendios. Las huertas murciana y valenciana, manás de la excelencia hortícola española basan su economía presente y su desarrollo futuro en el agua.

La alternativa del Ejecutivo socialista al trasvase del Ebro, derogado el pasado 18 de junio, es la desalación de aguamarina y está previsto que se construyan una veintena de nuevas desaladoras. En la actualidad funcionan dos plantas. La de Carboneras, una de las más grandes de Europa, abastece a 120.000 almerienses y también regará 7.000 hectáreas de campos. La de San Pedro del Pinatar, en Murcia, es la primera de las que sustituirán al envío de agua desde el río Ebro.

 

Reivindicaciones No parece ésta una medida relevante para las 400.000 personas, que a los gritos de: “Narbona dimisión”, “en defensa del trasvase Tajo-Segura. ¡Necesitamos agua!” se manifestaron el pasado 14 de julio en Murcia, encabezadas por el Secretario General del PP, Mariano Rajoy, y por Ramón Luis Varcárcel y Francisco Camps (Presidentes de las CCAA de Murcia y Valencia, respectivamente). La citada Ministra Narbona pidió posteriormente calma a José Mª Barreda (Presidente de Castilla-La Mancha) para evitar la “Guerra del Agua”, y permitir el trasvase de 82 hectómetros cúbicos del Tajo al Segura (39 para abastecimiento y 42 para riego). La medida ha sido criticada por “excesiva” por todos los partidos de Castilla-La Mancha, incluido el PP, y censurada por “insuficiente” por todos los partidos murcianos –que habían solicitado 120 hectómetros cúbicos –, incluido el PSOE.

 

Las 130 presas previstas en el PHN tendrán que superar un riguroso filtro de rentabilidad económica y social

 

Al tiempo que esto sucede, Andalucía se muere de sed al prohibir la Junta el consumo de agua del mayor pantano de Andalucía, el de Iznájar (Córdoba), debido a los altos niveles de terbutilazina (herbicida para olivares) lo que ha afectado a unas 200.000 personas, con lo que los particulares han tenido que recurrir a manantiales y pozos particulares para abastecerse.

Otra alternativa de futuro, es el reciclaje acuífero. Resulta tragicómico observar que la reutilización de las aguas residuales aumenta los caudales disponibles y disminuye la contaminación de los ríos. Lamentablemente, en España apenas se aprovecha el 0,8%de las aguas usadas.

En cualquier caso, las 130 presas previstas en el PHN tendrán que superar un riguroso filtro de rentabilidad económica y social, antes del visto bueno del Gobierno. El Ejecutivo va a intentar, con una batería de medidas, paliar el déficit hídrico del Levante pero, según una gran parte de los levantinos y murcianos, no conseguirán aportar los recursos que establecía el frustrado proyecto del trasvase del Ebro (en determinadas zonas del Levante se está barajando hasta la posibilidad de trasvasar agua desde ríos de Francia).

La solución al problema de la “Guerra del Agua”, sólo pasa, sin perjuicio de soluciones necesarias y alternativas de futuro, por “tender puentes” (más que nunca) –desde el Gobierno de Zapatero – con quienes necesitan el preciado “oro trasparente” pero también con quienes deben ceder el agua.

 

 

Martes, 23 de Agosto del 2005

Javier Carro, Expansión

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