Chávez y Putin

by Javier Carro

Topics: La Voz de Galicia, Spanish press

El puma y el oso. El primero es uno de los símbolos de Venezuela -quizá por ello Hugo ha estado tan felino con la «madre patria» y la Corona española-. El segundo, uno de los animales que mejor representa a Rusia -como ya hiciera Misha en la Olimpiada de Moscú 80-. La actualidad marca los tiempos de estos dos -en el mejor sentido- «animales políticos».

El no de una oposición unida triunfó en un referendo planteado como un plebiscito sobre la figura de Chávez -que no había perdido ninguna votación desde su llegada al poder en 1999-. Algo más que una simple votación. Ni los dineros empleados durante la campaña ni la publicidad chavista han convencido ya a una mayoría de venezolanos. Si Chávez hubiera ganado y reformado la Carta Magna, se hubiera hecho dueño -más dueño- del país. Pretendía ser presidente vitalicio, nombrar gobernadores, controlar el Banco Central. El petróleo ya lo maneja y hace intercambios económicos con Cuba -petróleo por médicos-. Pero el personaje que se ha apropiado de la figura de Simón Bolívar, o de la televisión para su vanidad y propaganda, no puede hacer siempre lo que le plazca. La dos comunidades más importantes del país -la gallega y la canaria- saben bien que en Aló Presidente tanto puede salir enfundado de telepredicador como cantando rancheras mexicanas.

En el otro extremo del mapa, Vladimir Putin -el espía que surgió del frío- ha visto refrendada su gestión con una victoria. El 64% de los votos en la Duma (Parlamento ruso de 450 escaños) le permitirán controlar el poder, aunque no el cargo, pues la Constitución le prohíbe presentarse por tercera vez, en las elecciones de marzo del 2008. El ex coronel de la KGB -a caballo con pose de Yul Brynner o con el kimono mostrando su destreza con las artes marciales- y el crecimiento económico superior al 6%, han situado a Rusia como nueva potencia económica. El petróleo y el gas le han proporcionado fondos suficientes para levantar al país de la depresión surgida tras la debacle comunista, y los rusos le ven como el salvador moral y económico de un país grande y orgulloso. Todo ello no es óbice para ciertas maniobras en favor de su partido Rusia Unida. Por eso, cuando en el tablero de ajedrez se ve un peón molesto como Kasparov, Litvinenko y Jodorvsky son fichas comidas. Putin se ha convertido en el «líder de la nación», Chávez ha dejado de ser el zar de todas las Venezuelas.

 

 

Miércoles, 5 de Diciembre del 2007

Javier Carro, La Voz de Galicia

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