Crisis sanitaria

by Javier Carro

Topics: La Voz de Galicia, Spanish press

Galicia sufre una crisis de gestión y liderazgo. El Consejo de Política Fiscal conocerá en julio las necesidades del SNS (Sistema Nacional de Salud). La conselleira María José Rubio negoció a la baja en anteriores ocasiones. Tiene ante sí el reto y el deber de hacer valer las necesidades de una de las comunidades más envejecidas y con más dispersión de Europa, que debería ser discriminada positivamente en la financiación nacional. Esta legislatura ha estado marcada por la ausencia de un proyecto claro en sanidad, y el presidente Touriño es consciente de que es uno de sus mayores problemas. El conselleiro de Economía hace encaje de bolillos para presentar sus previsiones de crecimiento frente a una ausencia de planificación en la gestión de la partida que consume más recursos: la sanidad. Ello ha provocado que Galicia se quede en el vagón de cola en materia de nuevos hospitales, y marcará el rumbo para que más profesionales sigan abandonando la comunidad -a pesar de lo que se afirme oficialmente.

La atención primaria no acaba de arrancar, tampoco hay una planificación de las urgencias de los hospitales, ni ideas para desatascar los hospitales de agudos, ni proyectos para aliviar a los pacientes crónicos. Hay una falta de liderazgo en los hospitales de las principales ciudades. Los médicos y la enfermería soliviantados, han protagonizado más de un «motín a bordo». En investigación no existe un proyecto de futuro. La gestión del Centro de Transfusiones ha sido, simplemente, nefasta: las donaciones de sangre se han reducido de 123.887 (1984) a 117.441 (2008), cuando la población ha aumentado. Esto -a pesar de lo que se dice oficialmente- también ha incidido en la suspensión de la actividad quirúrgica. Las listas de espera tienen doble lectura. Los datos que el ministro de Sanidad, Bernat Soria, presentó son concluyentes: las listas de espera suben un 3,6% respecto al 2006.

La crisis -esta política- también ha afectado en las últimas horas a Madrid. Esperanza Aguirre ha aprovechado una remodelación para «quitarse de en medio» al polémico consejero Lamela (tocado por el caso Leganés). De hecho, en la Consejería de Sanidad de Madrid es donde se vive una mayor lucha de poderes, entre esperanzistas y marianistas -estos apoyados por los «lamelistas»-. El sector oficial de Esperanza Aguirre lo dirige su consejero Güemes, aunque todo el mundo sabe que desde la sombra -en Madrid y Galicia- la que lleva el peso de la Consejería es Ana Pastor. Entre las disputas de unos y la falta de gestión de otros, ahora llegará el verano, y la ausencia de planificación dejará los hospitales sin actividad. La sanidad necesita una mayor profesionalidad en la gestión, porque no se trata de más recursos, sino de gestionar mejor. Hacer más con menos.

 

 

Martes, 1 de Julio del 2008

Javier Carro, La Voz de Galicia

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