Desde Shanghái

by Javier Carro

Topics: La Voz de Galicia, Spanish press

Tíbet. Es la palabra de más actualidad en los medios de comunicación internacionales. La explicación es doble: por un lado, los Juegos Olímpicos de Pekín están a un centenar de días; por otro, China se sitúa como principal dragón para las economías occidentales. Es el país que más está invirtiendo en África, como trueque por materias primas. The Economist dedicaba recientemente su portada al asunto: «Los nuevos colonialistas». Hace escasos días, Herald Tribune abría también con el problema amarillo: «Las protestas dan una lección en medios de comunicación a China».

Después de que China, hace siete años, fuera galardonada con la Olimpiada, la estrategia de la oposición tibetana comenzó a prepararse. Es menester recordar que el Tíbet fue ya invadido por orden del virrey de Gran Bretaña en la India. En 1903, con el fin de preservar su influencia y tráfico comercial del Imperio, el coronel Younghusband inició su marcha hacia Lhasa. Cientos de tibetanos murieron bajo el fuego británico. China lleva los últimos 50 años en el Tíbet, lo cual ha supuesto un importante desarrollo económico y turístico para un país con un territorio equivalente a dos Españas. Los chinos alegan que se quiere empañar el esfuerzo económico y de trabajo puesto en el escaparate olímpico. Desde cualquiera de los tres ejes del país (Pekín, Shanghái y Cantón) se hace patria para que todo sea un éxito. Beijing 2008 es el lema mágico del nuevo orgullo chino. A pesar de tener una superficie como 19 Españas o una población de 1.400 millones de personas, la nación está «haciendo país». Ello explica la llamada «segunda revolución» del país asiático. Si Mao Tse Tung hizo la maoísta del libro rojo, Deng Xiaoping inició la revolución capitalista.

Hoy, el que no haya pasado por la principal ciudad de China, Shanghái, no entenderá cómo está cambiando el mundo. Sus rascacielos Perla de Oriente o Jinmao Dasha tienen un nuevo competidor en el Shanghái Financial Center (460 metros). Su tren Maglev, sostenido por levitación magnética, supera los 450 km/hora. Shanghái -la ciudad que nunca duerme- es el hormiguero donde todos los occidentales desean estar presentes. Su ritmo de construcción es frenético. Los rascacielos nacen por doquier, lo que exige que los obreros duerman en barracones a sus pies. China se ha convertido en el primer exportador mundial. Shanghái es ya el puerto más importante del mundo. Si Pekín ha hecho un esfuerzo para el Año de la Rata y sus Juegos del 2008, Shanghái acogerá la más deslumbrante exposición universal, una ciudad del futuro: Shanghái 2010. Y es que China va como una moto…

 

 

Jueves, 24 de Abril del 2008

Javier Carro, La Voz de Galicia

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