El brazo de Argentina

by Javier Carro

Topics: La Voz de Galicia, Spanish press

Entre gritos de «¡Viva la patria!» y abrazados en un único abrazo aparecieron en el balcón, frente a la plaza de Mayo, los Kirchner: Cristina, Néstor y sus dos hijos. En la toma de posesión, él le entregó la banda y el bastón presidencial, que contrastaban con el níveo color de su vestido.

La ya nueva presidenta de la República arengó a su público con el mensaje -en clara alusión a las empresas españolas- de que el camino del desarrollo no puede ir por otra vía que «la defensa irrestricta de los intereses nacionales», como el apoyo al empresario argentino Eskenazi, para que tome el 25% de YPF (Repsol). Allí estaban el primer ministro galo François Fillon, el ecuatoriano Rafael Correa y el uruguayo Tabaré Vázquez. También asistió la chilena Michelle Bachelet, incapaz de moderar el tono impropio de Chávez como anfitriona de la última cumbre en Santiago de Chile. Chávez -que llegó tarde a la ceremonia-se cruzó un frío «¿Cómo estás?» con el Príncipe de Asturias. Entre bastidores, Trinidad Jiménez, secretaria de Estado para Iberoamérica, trató de abordarlo para enviarle un mensaje de la Moncloa: voluntad de distensión. El bolivariano, es seguro, hará lo que le pida el cuerpo. Otro abrazo, de siete latinoamericanos -Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Ecuador y Venezuela-, trama la creación del Banco del Sur. Su objetivo -el de Chávez-, no depender del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Su sueño: una única moneda.

Y en este contexto de rifirrafe americano, la comitiva del PP encabezada por Mariano Rajoy -acompañado, entre otros, por Ana Pastor y Alberto Núñez Feijoo- viaja para abrazar al decisivo voto emigrante. Además de con Cristina Kirchner, tiene previsto un encuentro con el populista Mauricio Macri, alcalde de Buenos Aires y presidente del Boca Juniors, conocido como el Berlusconi argentino. Rajoy tratará de estrechar lazos entre argentinos y uruguayos, enfrentados por el conflicto de las papeleras en su frontera fluvial. Siameses pero rivales, sus peleas vienen de largo. Por el fútbol y, sobre todo, por Gardel, que ambos se disputan como propio. Aunque nacer, nació en Francia, y eso lo sabe cualquier tachero (‘taxista’) bonaerense. Y a no ser que Mariano sea un gardel (un ‘artista’), harto difícil que consiga que la Kirchner y Tabaré se abracen.

El único abrazo, el verdadero, aquel del césped en el que se fundieron tras vencer la final del Mundial del 78 Tarantini, Fillol y un aficionado manco de ambos brazos. Ese fue el abrazo del alma argentino.

 

 

Sabado, 15 de Septiembre del 2007

Javier Carro, La Voz de Galicia

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