El copago sanitario

by Javier Carro

Topics: Expansión, Spanish press

El presidente Zapatero lleva un año gobernando las riendas de “esta España nuestra”, como decía la canción de Cecilia, y ha desplegado todas sus armas dialécticas para abrir debates en cuestiones extremadamente delicadas, como la financiación de la Iglesia, el matrimonio gay, la negociación con ETA, y finalmente ha impuesto su criterio. Existe otro debate irrenunciable que nos preocupa especialmente a los economistas: la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario: ¿Hasta cuándo? El sistema sanitario español se basa en un modelo público y gratuito, por lo que la demanda es infinita.

Si unimos el envejecimiento de la población, las nuevas tecnologías médicas y la inmigración, nos situamos ante un nuevo escenario que es necesario abordar con nuevas e imaginativas soluciones. El paciente-impaciente ya no espera las listas de espera, y exige como cliente-usuario-contribuyente-votante a su empleados públicos –los políticos –, que le resuelvan su problema de salud. Comunidades como Baleares, con un crecimiento económico que rondará un 2,5%, demandan una sanidad de alta calidad. Francisco Camps mecomentabaelmiércolesquehasolicitado600millonesdeeuros extra al presidente Zapatero para cubrir el déficit sanitario de su comunidad. Manuel Fraga ha reclamado al Gobierno central fondos extraordinarios que sufraguen la sanidad de gallegos residentes en Latinoamérica. Chaves, al frente de la comunidad autónoma con el mayor presupuesto, y con graves demoras en el pago a los proveedores, solicita dinero extra.

Madrid también ha pedido fondos extraordinarios para desarrollar las bases de su programa: ocho nuevos hospitales y un máximo de 30 días de lista de espera quirúrgica. Ahora bien, ¿es justo que todos paguen lo mismo por su salud? No, si nos basamos en nuestro sistema fiscal, que se basa en el principio de progresividad. Por ello, independientemente de mejorar y profesionalizar la gestión con verdaderos sistemas incentivadores, debemos reconocer que en muchos de nuestros hospitales las urgencias están saturadas por una mala coordinación con atención primaria, o por una sobre frecuentación, por lo que el establecimiento de un sistema de copago podría paliar en cierta medida dichas deficiencias. El modelo que propongo se basa, entre otros aspectos, en distinguir entre pensionistas (que disfrutarían de la asistencia sanitaria en las mismas condiciones que hasta ahora) y no pensionistas, que pagarían un euro por visita o consulta, de tal manera que no afectase en modo alguno a su renta. También estarían previstos, como ahora, los casos de pobreza, para que a nadie se le negara el derecho constitucional a la asistencia sanitaria por falta de recursos.

La financiación sanitaria es un problema, que nos afecta globalmente, y aunque las CCAA tengan transferidas las competencias en materia sanitaria y puedan establecer impuestos específicos para la financiación de la sanidad, sería conveniente cierta homogeneidad de criterio y actuación, en aras de preservar el principio de equidad del Sistema Nacional de Salud, por lo que invito al director de la Oficina Económica del Presidente, Miguel Sebastián, a reflexionar junto al presidente Zapatero al respecto, y abordar sin demora este asunto, y que la tolerancia y el diálogo permitan el debate.

 

 

Viernes, 20 de Mayo del 2005

Javier Carro, Expansión

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