La esperanza de Alberto

by Javier Carro

Topics: La Voz de Galicia, Spanish press

POLÉMICA SERVIDA. Ruiz Gallardón ha dado un paso a1 frente, al ofrecerse a Rajoy como nuevo ariete del PP para vencer a1 PSOE. Se ha postulado como el valor en alza popular, al lograr el mayor porcentaje de votos de la historia municipal de Madrid. El alcalde castizo desea pisar alfombra de Moncloa y su estrategia pasa, en una primera fase, por convertirse en vicepresidente de un gobierno de Rajoy para en un futuro, saltar al ruedo como primer espada. Rajoy lo ha frenado diciendo que «podría ser el número dos, pero hay otros… ». Detrás de estas palabras se esconde la prudencia del pontevedrés, pues esta incursión podría provocar la aparición de dagas en Génova.

Desde el PP se pidió silencio a Acebes-Zaplana durante las elecciones del 27-M, y ello ha repercutido en el resultado fina1. Esperanza Aguirre, que aspira a ser algo más que la queen de Madrid, no ve en Gallardón al personaje de IJartzenbusch con el que encarnar Los amantes de Teruel. Ella es carismática, pasiona1, populista e improvisa constantemente. Él es frío, calculador, culto y con mente preclara. A ella le apasiona el golf. Él disfruta con el piano. O sea, a1go más que maniqueísmo político. Esperanza procede de grupos liberales escindidos de la UCD. Alberto, que cumplirá 49 años en diciembre, es fiscal, aunque nunca ha ejercido, y llegó a la política bajo la tutela de su padre -José María Ruiz-Gallardón, insigne jurista y amigo personal de Fraga-.

Lo que nadie discute es la hecatombe que ha producido la victoria de Alberto Magno, que ha arrasado en el Ayuntamiento de Madrid y se lleva de golpe a Sebastián y a Simancas. Los socialistas madrileños están solos y sin ver el sol, mientras el mercurio de los termómetros electorales dice que la batalla de Madrid puede decidir el próximo Gobierno. Rajoy, entretanto, prepara a sus más fieles colaboradores -Ana Pastor o Alberto Núñez- para cerrar filas y tener la maquinaria engrasada. La esperanza de este otro Alberto -Núñez Feijoo- es que el camino de Santiago sea cada vez más corto, a Pesar de los distintos túneles y minas (por no citar la de Villar Mir, la de Serrabal). Y es que este AVE no levanta el vuelo. Los Albertas del siglo XXI ya no son aquellos financieros de gabardina. Su esperanza es ser presidentes -de España y de Galicia-, aunque, como dijo Esperanza Aguirre, esta es una historia ya acontecida, un dejà vu.

 

 

Sabado, 2 de Junio del 2007

Javier Carro, La Voz de Galicia

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