La otra Cuba

by Javier Carro

Topics: La Voz de Galicia, Spanish press

Bahía Cochinos. El 17 de abril de 1961, un millar de exiliados cubanos y mercenarios entrenados por la CIA desembarcaron en playa Girón, apoyados por bombardeos de la aviación norteamericana. A pesar de las expectativas de EE.?UU., el ataque fracasó, pues los ciudadanos no se sublevaron. Fidel, abanderando a su ejército y a la población local, ganó la batalla. La fallida invasión reforzó el sentir patriótico y antiyanqui, que se expresó a partir de entonces con el lema: «Como tú dices, Fidel, atrincherados en nuestro azúcar». Este hecho produjo un impulso de las reformas castristas. La estatalización de la propiedad, las expropiaciones empresariales y la incertidumbre sobre el futuro hicieron salir a miles de personas rumbo a EE.?UU. y España. Los gallegos -españoles- retornaron a Asturias, Cataluña, Canarias y especialmente a Galicia, dejando atrás prósperos negocios y elegantes mansiones. Su pensamiento reproduce aquella sentencia del 98: «Más se perdió en Cuba».

La otra Cuba se exilió, fundamentalmente, en Miami. Fruto del primer exilio pro-Batista masivo son celebridades como Gloria Stefan o Andy García. En los ochenta vendría otra oleada de más de 125.000 cubanos a Florida, conocidos como los marielitos. Y en los noventa, los famosos balseros. Actualmente, la comunidad cubana en EE.?UU. constituye un poderoso lobby de influencia y votos. Basta con acercarse por la calle Ocho de Little Havana, en Miami, punto de reunión de los exiliados. Alguno de estos disidentes -orgulloso de haber pertenecido a la CIA y procesado por el Watergate- me comentó que Cuba no era comunista, ni nada parecido, sólo una monarquía donde «Castro es rey y amo de todo». En el café Versalles se respira una mezcla de nostalgia de La Habana y olor a naftalina de la guerra fría anticastrista. Según el Miami Herald, la mayoría de los inmigrantes cubanos que hoy llegan a EE.?UU. no lo hacen a través del estrecho de Florida, sino en lanchas rápidas de contrabando a Cancún y por la frontera mexicana.

El misterio de la larga hospitalización de Castro ha enardecido el júbilo de los exiliados, que especulan sobre su estancia en la quinta planta del Hospital CIMEQ de Miramar o en la barriada Reparto Kohly de La Habana. Fidel, mientras tanto, los «entretiene» con sus reflexiones en Granma. Y es que -según se mire- no hay una sola Cuba, ya lo decía el poeta Nicolás Guillén: «El alma de Cuba es mestiza».

 

 

Martes, 25 de Septiembre del 2007

Javier Carro, La Voz de Galicia

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