Las eléctricas echan chispas

by Javier Carro

Topics: Expansión, Spanish press

Electricidad y polémica. Éstas son dos palabras que en las últimas semanas han inundado las rotativas. Si la posible opa de Gas Natural a Endesa tenía apellidos como La Caixa e Iberdrola –con las consecuentes implicaciones territoriales y obvios intereses políticos de Cataluña y País Vasco –, en el otro lado del mapa, un grupo de empresarios gallegos –Amancio Ortega, Constructora San José y Caixanova – trataron de negociar la compradel22%del capital de Unión Fenosa, que ponía a la venta el Banco Santander.

¿Por qué fracasó la operación? Emilio Botín es el único que sabe lo que sucedió en las pocas horas que transcurrieron entre la primera oferta del grupo de gallegos y el cierre de la operación con Florentino Pérez por 2.219 millones de euros. El presidente del Real Madrid le ha hecho un regate a Amancio, pero no al otro famoso jugador coruñés del club blanco, sino a Amancio Ortega –dueño de Inditex –.

Existen razones, más que fundadas, para pensar que ha habido un grave error de planteamiento por parte de Ortega y sus socios, yaquepartiendodel4%de Unión Fenosa, que ya poseía Caixanova y que habría que añadir al 22% que se pretendía adquirir, era obligado ir al 50%del capital a través de una opa.

El segundo problema ha sido la indecisión en los momentos cruciales, y el tercero, la falta total de apoyo institucional de la Xunta, que, a diferencia del Gobierno catalán en la operación de Gas Natural-Endesa, ha cogido con el paso cambiado al nuevo presidente gallego, que empieza con un importante fracaso en su gestión. La impasibilidad de Touriño sólo se explica por su inexperiencia, y la de su equipo, como gobernantes.

La trascendencia del acuerdo era tal, que supondría que Unión Fenosa volviese a ser la empresa gallega que creó el financiero Barrié de la Maza –artífice también del Banco Pastor –, y el éxito del resultado estaba tan seguro, que el vuelco en el desenlace ha creado un hondo pesar a pie de calle en la sociedad gallega, que interpreta que la tierra que produce un tercio de toda la electricidad que consume España se queda sin protagonismo en el mercado energético.

Las consecuencias han llegado más allá. La primera, la dimisión de José María Castellano – vicepresidente de Inditex –,uno de los ejecutivos más brillantes de este país en los últimos treinta años. La cara visible y amable de Zara no era sólo eso, sino el estratega de la mayor multinacional de España, presente en 56 países, con 2.244 tiendas y una facturación de 5.700 millones de euros. El cerebro financiero de Inditex –que también planificó la exitosa salida abolsa en2001– se va.

En suma, el mercado energético se está transformando con el con sentimiento de nuestros gobernantes. Reordenar el sector del kilovatio en momentos de crisis puede ser una decisión lógica y consecuente, pero la excesiva concentración del mismo supone una limitación a la competencia y una puerta abierta a prácticas oligopólicas.¿Cuál será la próxima

 

 

Martes, 27 de Septiembre del 2005

Javier Carro, Expansión

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