Mecenas, filántropos y fundaciones

by Javier Carro

Topics: La Voz de Galicia, Spanish press

La beneficencia, la filantropía y la caridad. Este ensayo de la ferrolana Concepción Arenal fue premiado por la Academia de Ciencias Morales y Políticas, en el año 1861. Términos como mecenazgo nos retrotraen a la protección que a las artes y letras se daba en el Renacimiento. Grandes mecenas fueron los Médicis y, en España, Felipe IV, bajo cuyo reinado deslumbraron Calderón o Velázquez. Entre mecenazgo y filantropía marcaron camino, en Portugal, dos prósperos empresarios: el armenio Calouste Gulbenkian y el luso Antonio Champalimaud. Coleccionistas de arte y, al mismo tiempo, soportes de dos de las fundaciones más importantes de su tiempo.

A Coruña erigió en 1890 -por suscripción popular- una estatua a Eusebio da Guarda, para agradecer al filántropo local las escuelas de la ciudad.

La Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre -en el 125 aniversario de La Voz de Galicia- acaba de otorgar su premio anual a la condesa de Fenosa, en reconocimiento a la trayectoria -desde 1966- de la Fundación Barrié en pro de la sociedad gallega. Pedro Barrié de la Maza fue un empresario insigne -Banco Pastor y Fenosa-, pero, probablemente, su mayor legado sea la fundación que creó con 3.300 millones de pesetas de entonces. Hoy, las universidades, la cultura y otros ámbitos están en deuda por su «excepcional contribución al desarrollo de Galicia». Solo los americanos Rockefeller o Carnegie habían impulsado algo similar.

Millonarios de EE.?UU. compiten hoy por la nueva caridad, pero con criterios empresariales. Warren Buffet donaba 24.000 millones de euros de los 200.000 que se donaron en el 2005. El hombre más rico del mundo, Bill Gates, fue noticia al dejar Microsoft para dedicarse, en cuerpo y alma, a la Fundación Gates para la mejora de la salud en el mundo. La última noticia: el multimillonario Barron Hilton donará su fortuna a obras de caridad y no a su nieta, la histriónica Paris Hilton.

Otros, como Alicia y Esther Koplowitz, Rosalía Mera o la Fundación María José Jove, han iniciado un camino largo, estimulado también por las obras sociales de Caixa Galicia o Caixanova. Galicia no solo necesita un AVE, sino filántropos que financien, microchips que detecten células cancerosas en sangre o aceleradores de protones para el tratamiento del cáncer -el primero llegará a Valencia en el 2012-. La filantropía es un legado que sobrevive a la propia empresa. Como dijeron Gates y Buffet: «Dejar una fortuna a los hijos no es nada inteligente».

 

 

Domingo, 30 de Diciembre del 2007

Javier Carro, La Voz de Galicia

 

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