Sanidad y elecciones británicas

by Javier Carro

Topics: Expansión, Spanish press

A pesar de que persisten algunos problemas,los laboristas han conseguido mejorar sustancialmente las condiciones y recuperar la confianza en el sistema sanitario público británico.

 

Las recientes elecciones de Reino Unido han arrojado un resultado esclarecedor, y es que los británicos han refutado al dúo BB, Blair-Brown. Sin embargo, el porcentaje de voto laborista (35,62%) ha sido el más bajo obtenido nunca por un Gobierno británico, lo cual puede forzar que Tony Blair, en su tercer gobierno como prime minister, no acabe la legislatura y delegue en favor de Gordon Brown.

 

La decisión de pueblo británico ha sido conservadora, enel sentidodeoptar poruna buena política económica emprendida por Tony Blair, impulsor hace años de la llamada tercera vía, frente a las críticas de la propia opinión pública a la guerra de Irak, y las recientes acusaciones de falsedades por el fiscal general, Peter Goldsmith.

 

Los resultados que ha logrado en los últimos dos años The Chancellor of the Exchequer, Gordon Brown, son elocuentes: la tasa de incremento de PIB ha pasado de un 1,8% a un 3,1%; el déficit público, de un 0,8% a un menos 3,7%; el IPC, de un 4%a un 3,5%; la tasa de paro se ha reducido hasta un 4,7% (en España ronda el 11%).

 

Finalmente, parece que la razón se ha impuesto al corazón para los britons.

 

Michael Howard, líder de los conservadores, ha visto cerrado su camino hacia el número 10 de Downing Street, por varios motivos: la falta de respaldo de los influyentes medios de comunicación, por excelencia, tories, como son Financial Times, Daily Telegraph o The Times, y el peso de la bonanza económica vivida en los últimos años en la City.

 

El artífice en la sombra de lamejora económica –Brown–, cuyas diferencias con Blair son conocidas públicamente, va pidiendo paso a gritos y, previsiblemente, le sucederá comopremier el próximo año.

 

Los éxitos económicos de los laboristas se han basado en: la estabilidad presupuestaria, en reducir la inflación del 10% al 2%, en el establecimiento de unos tipos de interés reducidos para el sector empresarial, consumo o hipotecas; y otro pilar fundamental ha sido la importante creación de empleo, cifrada en dos millones de nuevos trabajos. Capítulo aparte, dada su importancia presupuestaria, merece el programa electoral que han utilizado los labours y tories en Sanidad.

 

El desacierto fundamental de la campaña conservadora en Sanidad ha sido el basarse en la privatización mediante un sistema de cupones en atención sanitaria (los laboristas acusaron en la campaña a sus adversarios: “Warning, the tories will bring in charges for hospital operations”).

 

El principal debate sanitario se fundamentó en la propuesta de los conservadores de Michel Howard de que cuando un paciente acuda a un hospital privado, el Estado subvencione el 50%, frente a los laboristas, que proponían aumentar la red de concertación delNHS (semejante al extinto Insalud español), pero que los usuarios no paguen absolutamente nada.

 

Logros

 Los logros de la gestión de Blair en Sanidad han sido: invertir más en Investigación médica y científica; invertir más recursos en las diferentes especialidades clínicas y quirúrgicas, haciendo especial hincapié en los tratamientos de áreas como cardiología, psiquiatría, o cáncer. Otro de sus importantes éxitos ha sido, sin duda, el efecto que ha producido la fuerte aportación de recursos en Sanidad. En la reducción de las listas de espera en diagnósticas y quirúrgicas. En cuanto a políticas de salud pública, ha fracasado en su intento de lucha contra el tabaco, área que los laboristas quieren impulsar para reducir el índice de tabaquismo en la población.

 

No debemos olvidar que, cuando Blair llega a premier, quiere evitar escándalos por las subidas de impuestos, comoles sucedió a sus antecesores con el poll tax, y desarrolla el sistema concesional de hospitales PPP y PFI, modelo que hoy trasladan Vicente Álvarez Areces, a Asturias; Ramón Luis Valcárcel, a Murcia; Francisco Camps, a la Comunidad Valenciana; o Esperanza Aguirre e Ignacio González, aMadrid.

 

La desmotivación de los médicos británicos era notoria, hasta el punto de que su número se redujo elocuentemente, y era frecuente ver a médicos de otras nacionalidades en Reino Unido, entre ellos, muchos españoles. Lamayoría de losGP, general practitioner, eran foráneos.Apesar de que algunos problemas persisten, los laboristas han conseguido mejorar sustancialmente las condiciones y recuperar la confianza en el sistema sanitario público británico.

 

Respecto al futuro camino que tomarán los new Labour en Sanidad, se debate entre dos alternativas: mantener una gran participación pública en los hospitales, y que el proveedor sea mayoritariamente público, frente a una nueva vía, que no importe tanto si el proveedor es público o privado, sino que la elección la adopte el usuario.

 

¿Tomarán Zapatero, Pedro Solbes y Miguel Sebastián buena nota de la recetabritánica para asistir a laministra de Sanidad, Elena Salgado? Quizás en este tercer mandato laborista se podría aplicar aquella máxima del gran diplomático inglés Disraeli: “Confiamos demasiado en los sistemas ymuy poco en los hombres”.

 

 

Sabado, 14 de Mayo del 2005

Javier Carro, Expansión

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