«Tengo una pregunta… »

by Javier Carro

Topics: La Voz de Galicia, Spanish press

LA AUDIENCIA del candidato superó a la del presidente, en el programa Tengo una pregunta para usted, en medio millón de telespectadores (7.855.000 frente a 7.261.000).

El inédito modelo de entrevista ciudadana y el efecto novedad colapsaron el prime time de la nueva RTVE dirigida por Luis Fernández. El resto de los partidos y otros líderes políticos ya han pedido, motu proprio, su participación en el programa. TVE ha comprado el formato a la cadena francesa TF-1 y volverá a emplearlo en septiembre, pero, en principio, sólo para Cataluña. Un centenar de ciudadanos interrogarán al presidente de la Generalitat, Montilla, y al líder de la oposición, Artur Mas.

En su puesta en escena, Zapatero señaló a Irlanda como ejemplo para lograr la paz en el País Vasco y alegó indicios de ilegalidad en la nueva marca de Batasuna, Pasó apuros por De Juana Chaos, los contratos basura y la vivienda, pero el momento álgido fue cuando un agente inmobiliario le preguntó por el precio de un café, y contestó que «80 céntimos», error de bulto de ZP sobre la realidad española y la carestía de la vida desde la llegada del euro. Quienes más le conocen creían posible fallos en el manejo de alguna cifra, pero la relación de proximidad con los participantes compensaría sus carencias. Resultó ser lo contrario: lejano y frío, desde luego no brilló.

Entre tanto, la cocina de Génova preparaba los ingredientes, para que su candidato no cayera en las trampas del directo. El jueves 21 de abril, Rajoy salió a escena con la lección bien aprendida. Objetivo: ser cercano a la gente. Su intervención estuvo muy preparada: se había estudiado el vídeo del programa de Zapatero a conciencia, hasta los pequeños detalles -el recurso del bolígrafo en la mano para evitar que ésta quedara inactiva- o el traje oscuro con la corbata roja, y controló el lenguaje gestual. Rajoy se zafó de la Guerra de Irak, el 11-M, la crispación política, la enseñanza bilingüe del PP o la homosexualidad. Tuvo también su pregunta-trampa sobre cuánto ganaba. Rajoy, puesto en apuros, eludió hacer públicos sus ingresos.

Conclusión: el líder del PP se lo preparó mejor, mostró un rostro amable, moderado y cercano. Queda por saber si en lo que resta de campaña los líderes centrarán sus ideas. En Francia empieza a disputarse el centro político, al estilo Sarko-Ségo. Pero esa es otra historia…

 

 

Sabado, 28 de Abril del 2007

Javier Carro, La Voz de Galicia

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