Tiempos de cambio

by Javier Carro

Topics: La Voz de Galicia, Spanish press

RENOVARSE o morir, sentenciaba el profesor Fuentes Quintana. Y es que la actualidad viene marcada por profundos cambios. Uno de los vientos que hace cambiar el rumbo al presidente procede del País Vasco. El anuncio de ETA de su vuelta a las armas deja claras tres cuestiones. Una, que Zapatero intentó negociar con los de la ETA y éstos abusaron de la ingenuidad de su paz azañista («paz, piedad y perdón»). La paz a la irlandesa de Moncloa no ha tenido sus frutos porque los aberzales del terrorismo, sencillamente, no quieren negociar, sólo imponer. Dos, ver qué papel jugará el PNV en este nuevo escenario. Y tres, si Rajoy apoyará a Zapatero en un pacto Gobierno-oposición.

Los próximos meses serán difíciles para unos y para otros. Porque habrá atentados. La nueva respuesta debería ser: acoso y derribo a los terroristas. Sarkozy, en su reciente visita, mostró su decidido apoyo a la «lucha sin cuartel» contra el movimiento etarra, cuyas reivindicaciones son quimeras al más puro estilo de la revolución bolchevique de 1917.

Se producirán más renovaciones, como la del PSM (Partido Socialista de Madrid), cuya gestora liderará Cristina Narbona. Los otros miembros de esta troika serán el gallego Constantino Méndez (ex delegado gubernativo en Madrid) y Antonio Hernando (vasallo de Pepe Blanco). Su objetivo será la transición hacia un líder exprés para Madrid (favoritos: Peces Barba y el joven Tomás Gómez, alcalde de Parla) y un rumbo claro, las generales, que están a la vuelta de la esquina.

Y una vez que pasamos Pedrafita, o el Padornelo y la Canda y nos adentramos en Galicia, el tiempo se detiene. ¿Qué pasa? Pues pasa… que aquí no pasa nada, y eso es lo preocupante. Touriño tiene alguna consellería enferma y Quintana otra incendiada -las dos en la mente de todos-, pero la nube de San Caetano hace levitar a los que antes veían los problemas con lupa.

Nuñez Feijoo sabe que tendrá que buscar recambios en Lugo y en Ourense. Y ya llegados a A Coruña, la mayor preocupación, curiosamente, no es política sino deportiva -o, por precisar, económica-, y es que un real club, santo y seña de una ciudad y pasión de sus gentes, no puede depender de la potes tas et voluntas de un nostálgico presidente. Cuando las cuentas no son claras es que son oscuras, y el futuro blanquiazul puede ser el Urquiola más negro. Por ello corren tiempos de cambio.

 

 

Domingo, 10 de Junio del 2007

Javier Carro, La Voz de Galicia

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