YEMEN

by Javier Carro

Topics: La Voz de Galicia, Spanish press

QAT Y YAMBIYA. Los romanos denominaron a Yemen Arabia Felix. Los pueblos mediterráneos veían llegar caravanas cargadas de incienso, mirra, casla, cinamomo y laudazo; o riquezas como oro, ébano, marfil y seda, por lo que dedujeron que se trataba de una tierra de fábula. Su máximo esplendor fue el reino de Saba –capital, mariaba (Marib)-, con su misteriosa reina y su relación  amorosa con el rey judio Salomón, que dio origen al mito. La leyenda de Arabia Felix resurgió en el XVII, cuando comerciantes franceses, inglese y portugueses oyeron hablar de una bebida, el «oro negro» -el café-, que se exportaba al mundo entero a través del puerto yemení de Moka.

La actual Republica de Yemen –puerta entre el mar Rojo y el mar Arábigo- es un país unificado desde 1990, con veinte millones de habitantes, una extensión similar a la de España, y el más pobre de los siete de la península arábiga (PIB de Arabia Saudí, 270.000 millones de dólares; PIB del Yemen, 16.00 millones de dólares). En este país inmerso en la época medieval, el pais del qat (hierba cuya masticación hincha los carrillos y produce un efecto ligeramente estimulante) y la yambiya (daga que los varones yemeníes portan en su cinto como signo de masculinidad y pertenencia a una determinada tribu, algunas lucen piedras preciosas en el mango revelando la posición social de su dueño), encoraron la muerte siete turistas españoles el pasado 2 de julio, por el ataque de un terrorista suicida –previsiblemente de Al Qaida-.

El año pasado, justo por estas fechas, viajé a Saná, en donde estuve en una reunión con el embajador español Marcos Vega y el ministro de Asuntos Exteriores yemení –Dr. Abubaker Al-Qirbi-. Al día siguiente tuve varias reuniones con los directivos del Al-Thawra General Hospital –donde fueron trasladados los seis heridos en el atentado-. También coincidí en el hotel con tres jóvenes –americano, danés y mexicano- estudiantes de una madrazza que había dejado atrás sus países y familias para convertirse al Islam, y en el futuro, en Dios sabe qué…

El presidente del Yemen –Alí Abdalá Saleh- ha ofrecido una recompensa de 58.000 euros a quien proporciones información para detener a los culpables. Misión harto complicada dad la admiración que Bin Laden –de origen yemení- suscita en el mundo árabe. El ministro Moratinos y Bernardino León se preguntaban sobre la conexión entre la muerte de los militares españoles en el Líbano o el atentado de Marib con los doctores suicidas de Londres. En una reciente comida con los máximos responsables de Turismo de España y Egipto –los ministros Joan Clos y Rachid Mohammed Rachid-, pregunté al ministro egipcio sobre el impacto de los atentados del Líbano y Yemen en el turismo de Oriente Medio. Su respuesta: «Nadie esta a salvo del terrorismo en ninguna parte del mundo».

 

 

Miércoles, 11 de Julio del 2007

Javier Carro, La Voz de Galicia

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